Saltar al contenido

Ethnopoetic Soundings

febrero 25, 2011

Ethnopoetics

Poems performed are poems sounded, where the sounding by the voice or by instruments acting as surrogate voices can bring a new sense of power/empowerment to performers and auditors. The further extensions and transformations of voice move it closer and closer to “the condition of music,” to the point where words and syntax — the common constituents of language — are obscured, subordinated, or totally abandoned. The push toward such a poetry has long been present at the far limits of the modernist project and with it the recognition of similar processes and works outside of literature as such. Thus Velimir Khlebnikov, early in the game, with reference to a traditional Russian poetry equivalent to his newly minted zaum language:

Spells and incantations, what we call magic words, the sacred language of paganism … are rows of mere syllables which the intellect can make no sense of, and they form a kind of beyondsense [zaum] language in folk speech. Nevertheless an enormous power over mankind is attributed to these incomprehensible and magic spells, a direct influence upon the fate of man. … The magic in a word remains magic even if it is not understood and loses none of its power. Poems may be understandable or they may not, but they must be good, they must be truthful. (Translation from the Russian by Paul Schmidt)

Magic, then, is the first key and from this the idea of a special language or series of languages, extraordinary in their nature and effect, and uniting the user (through what Malinowski called “the coefficient of weirdness”) with the beings and things he’s trying to influence or connect with for a sharing of power, participation in a life beyond his own, beyond the human, etc.

The selections presented here will explore a range of such extra-literary soundworks as caught on audio recordings — both in the sacred/magical contexts envisioned by Khlebnikov and in areas of free play and secular improvisation.

  1. Ca Dao: Vietnamese Folk Poems
  2. Canntaireachd
  3. Celtic Mouth Music
  4. Ella Fitzgerald
  5. Slim Gaillard / Slim & Slam
  6. Glossolalia
  7. Indonesian Ketjack
  8. Inuit Throat Music
  9. Sainkho Namtchylak
  10. Nigun / Nigunim
  11. Maria Sabina
  12. The Signifying Monkey
  13. Tuvan Throat Singing
  14. Ethel Waters “That Da Da Strain”

UBU Web Ethnopoetic Soundings

murmur: hear you are

febrero 25, 2011

documentar la historia oral

grabando historias y memorias desde locaciones geográficas específicas

mapas de campo con puntos documentados, vinculados al historias narradas

[murmur] is a documentary oral history project that records stories and memories told about specific geographic locations. We collect and make accessible people’s personal histories and anecdotes about the places in their neighborhoods that are important to them. In each of these locations we install a [murmur] sign with a telephone number on it that anyone can call with a mobile phone to listen to that story while standing in that exact spot, and engaging in the physical experience of being right where the story takes place. Some stories suggest that the listener walk around, following a certain path through a place, while others allow a person to wander with both their feet and their gaze.

[murmur] about

Resignificación del Territorio

febrero 5, 2011

Nos proponemos inventar nuevos escenarios móviles. (…)

La arquitectura es el medio más simple de articular el tiempo y el espacio, de modular la realidad, de engendrar sueños. No se trata solamente de la articulación y la modulación plásticas, expresión de una belleza pasajera, sino de una modulación influencial que se inscribe en la curva eterna de los deseos humanos y del progreso en su realización.

La arquitectura de mañana será un medio para modificar las condiciones actuales de tiempo y de espacio. Un medio de conocimiento y un medio de acción.
Una enfermedad mental ha invadido el planeta: la banalización. Todo el mundo está hipnotizado por la producción y el confort -desagüe, ascensor, baño, lavadora.

Este estado de cosas que nace de una rebelión contra la miseria supera su remoto fin -la liberación del hombre de las inquietudes materiales- para convertirse en una imagen obsesiva en lo inmediato. Entre el amor y el basurero automático la juventud de todo el mundo ha hecho su elección y prefiere el basurero. Se ha hecho imprescindible una transformación espiritual completa, que saque a la luz deseos olvidados y cree otros completamente nuevos. Y realizar una propaganda intensiva en favor de estos deseos.

Hemos apuntado ya la necesidad de construir situaciones como uno de los deseos básicos en los que se fundaría la próxima civilización. Esta necesidad de creación absoluta siempre ha estado estrechamente asociada a la necesidad de jugar con la arquitectura, el tiempo y el espacio.(…)

Formulario para un nuevo urbanismo

Las palabras cautivas

febrero 2, 2011

Las palabras cautivas

Prefacio para un diccionario situacionista

Mustapha Kayaty

Las banalidades, por lo que esconden, trabajan para la organización dominante de la vida. Una de ellas es decir que el lenguaje no es dialéctico para prohibir el uso de toda dialéctica. Ahora bien, nada está tan manifiestamente sometido a la dialéctica como el lenguaje, en tanto que realidad viviente. Toda la crítica del viejo mundo se ha hecho con el lenguaje de ese mundo y sin embargo contra él, y por lo tanto en un lenguaje otro. Toda teoría revolucionaria ha tenido que inventar sus propias palabras, destruir el sentido dominante de otras y aportar nuevas situaciones al “mundo de las significaciones” que correspondan a la nueva realidad en gestación y que hay que liberar del revoltijo dominante. Las mismas razones que impiden a nuestros adversarios (los amos del Diccionario) fijar el lenguaje, nos permiten hoy afirmar otras posiciones negadoras del sentido existente. Sabemos sin embargo de antemano que esas razones no nos permiten aspirar en absoluto a una certidumbre definitivamente legislada. Una definición está siempre abierta, nunca es definitiva. Las nuestras valen históricamente, para un período determinado ligado a una praxis histórica precisa.

Es imposible desembarazarse de un mundo sin desembarazarse del lenguaje que lo oculta y lo afianza, sin poner al desnudo su verdad. Como el poder es la mentira permanente y la “verdad social”, el lenguaje es su soporte permanente y el Diccionario su referencia universal. Toda praxis revolucionaria ha comprobado la necesidad de un nuevo campo semántico y de afirmar una nueva verdad. Desde los Enciclopedistas hasta la “crítica del lenguaje de palo” estaliniano (de los intelectuales polacos en 1956), esta exigencia no deja de afirmarse. El lenguaje es la morada del poder, el refugio de su violencia policial. Todo diálogo con el poder es violencia, sufrida o provocada. Cuando el poder economiza el uso de sus armas, es al lenguaje a quien confía la responsabilidad de mantener el orden opresor. Más aún, la conjugación de ambos es la expresión más natural de todo poder.

De las palabras a las ideas no hay más que un paso franqueado siempre por el poder y sus pensadores. Todas las teorías del lenguaje, desde el misticismo débil del ser hasta la suprema racionalidad (opresiva) de la máquina cibernética, pertenecen a un sólo y mismo mundo, el del discurso del poder, considerado como único mundo de referencia posible, como mediación universal. Como el Dios cristiano es la mediación necesaria entre dos conciencias y entre la conciencia y sí misma, el discurso del poder se instala en el corazón de la comunicación y se convierte en la mediación necesaria de sí y para sí. Así consigue echar mano de la contestación, situándola de antemano en su propio terreno, controlándola, anegándola desde el interior. La crítica del lenguaje dominante, su desvío, va a convertirse en la práctica permanente de la teoría revolucionaria.

Ya que todo sentido nuevo es llamado contrasentido por las autoridades, los situacionistas van a instaurar la legitimidad del contrasentido y a denunciar la impostura del sentido establecido y dado por el poder. Ya que el diccionario es el guardián del sentido existente, nos proponemos destruirlo sistemáticamente. La sustitución del diccionario, del amo del hablar (y del pensar) del lenguaje heredado y domesticado, encontrará su expresión adecuada en la disolución revolucionaria del lenguaje, en el desvío ampliamente practicado por Marx, sistematizado por Lautréamont y que la I.S. pone a disposición de todo el mundo.

El desvío [détournement], que Lautréamont llamaba plagio, confirma la tesis, afirmada desde hace mucho tiempo por el arte moderno, de la insumisión de las palabras, de la imposibilidad de que el poder recupere totalmente los sentidos creados, de que fije de una vez por todas el sentido existente, en definitiva la imposibilidad objetiva de una “neolengua”. La nueva teoría revolucionaria no puede avanzar sin una redefinición de los principales conceptos que la sostienen. “Las ideas mejoran”, dice Lautréamont, “el sentido de las palabras participa de ello. El plagio es necesario: el progreso lo implica. Sigue de cerca la frase de un autor, se sirve de sus expresiones, elimina una idea falsa, la sustituye por otra adecuada”. Para salvar el pensamiento de Marx hay siempre que precisarlo, que corregirlo, que reformularlo a la luz de cien años de fortalecimiento de la alienación y de las posibilidades de su negación. Marx tiene que ser desviado por quienes siguen esta línea histórica, y no citado de forma imbécil por mil variedades de recuperadores. Por otra parte, el propio pensamiento del poder se convierte en nuestras manos en un arma contra el mismo. Desde su advenimiento, la burguesía triunfante ha soñado con una lengua universal que los cibernéticos intentan hoy realizar electrónicamente. Descartes soñaba con una lengua (ancestro de la neolengua) en la que los pensamientos se dedujesen, como los números, con un rigor matemático: la “mathesis universalis” o la perennidad de las categorías burguesas. Los Enciclopedistas que soñaban (bajo el poder feudal) con “definiciones tan rigurosas que la tiranía no podría acomodarse a ellas” preparaban la eternidad del poder futuro como ultima ratio del mundo, de la historia.

La insumisión de las palabras, de Rimbaud a los surrealistas, reveló en la fase experimental que la crítica teórica del mundo del poder es inseparable de una práctica que lo destruya. La recuperación por el poder de todo el arte moderno y su transformación en las categorías opresivas de su espectáculo reinante constituye su triste confirmación. “Lo que no elimina al poder, es eliminado por él”. Los dadaístas fueron los primeros en denotar a las palabras su desconfianza, inseparable de la voluntad de “cambiar la vida”. Como Sade, afirmaron el derecho a decirlo todo, a liberar las palabras y “reemplazar la alquimia del verbo por una verdadera química” (Breton). Sin embargo se denuncia conscientemente la inocencia de las palabras, y se afirma el lenguaje como “la peor de las convenciones” que hay que destruir, desmitificar y liberar. Los contemporáneos de Dadá no dejaron de subrayar su voluntad de destruirlo todo (“empresa de demolición”, se inquietaba Gide), el peligro que representaba para el sentido dominante. Con Dadá, llegó a ser absurdo creer que una palabra está encadenada para siempre a una idea: Dadá realizó todas las posibilidades del decir, y cerró para siempre las puertas del arte como especialidad. Planteó definitivamente el problema de la realización del arte. El surrealismo sólo tiene valor como prolongación de esta exigencia, y en sus realizaciones literarias es una reacción. Pero la realización del arte, la poesía (en el sentido situacionista) significa que no es posible realizarse en una “obra” sino realizarse sin más. El “decirlo todo” inaugurado por Sade implicaba ya la abolición del ámbito de la literatura separada (donde sólo lo que es literario puede ser dicho). Sólo que esta abolición, conscientemente afirmada por los dadaístas después de Rimbaud y Lautréamont, no era una superación. No hay superación sin realización, y no se puede superar el arte sin realizarlo. En la práctica, ni siquiera hubo abolición, porque después de Joyce, Duchamp y Dadá, continúa pululando una nueva literatura espectacular. El decirlo todo no puede existir sin la libertad de hacerlo todo. Dadá tenía una posibilidad de realización en Spartakus, en la práctica revolucionaria del proletariado alemán. El fracaso de éste hacía el suyo inevitable. En las escuelas artísticas posteriores (sin excluir a la casi totalidad de sus protagonistas) se ha convertido en expresión literaria de la nada de la libertad cotidiana. La última expresión de este arte de “decirlo todo” privado del hacer es la página en blanco… La poesía moderna (experimental, permutacional, espacialista, surrealista o neodadaísta) es lo contrario de la poesía, el proyecto artístico recuperado por el poder. Abole la poesía sin realizarla; vive de su autodestrucción permanente. “¿Para qué salvar la lengua -reconoce miserablemente Max Bense- cuando ya no hay nada que decir?”, (¡confesión de especialista! Psitacismo o mutismo es la única alternativa de los especialistas de la permutación. El pensamiento y el arte modernos establecidos por el poder, y que lo establecen a su vez, se mueven por tanto en lo que Hegel llamaba “el lenguaje de la adulación”. Todos contribuyen al elogio del poder y de sus productos, perfeccionan la reificación y la banalizan. Afirmando que “la realidad consiste en lenguaje” o que el lenguaje “sólo puede ser considerado en sí mismo y por sí mismo”, los especialistas del lenguaje se pronuncian por el “lenguaje-objeto”, por las “palabras-cosas”, y se deleitan con el elogio de su propia reificación. El modelo de la cosa se hace dominante, y la mercancía encuentra una vez más su realización y sus poetas. La teoría del Estado, de la economía, del derecho, de la filosofía, del arte, todo tiene ahora ese carácter de precaución apologética.

Allí donde el poder separado reemplaza a la acción autónoma de las masas, allí por tanto donde la burocracia se apodera de la dirección de todos los aspectos de la vida social, ataca al lenguaje y reduce su poesía a la prosa vulgar de la información. Se apropia privativamente el lenguaje, como de todo lo demás, y lo impone a las masas. El lenguaje entonces comunica sus mensajes y contiene sus pensamientos; es el soporte material de su ideología. La burocracia ignora que el lenguaje sea ante todo un medio de comunicación entre los hombres. Como toda comunicación pasa por ella, los hombres no tienen ya ni siquiera necesidad de hablarse: deben ante todo asumir su papel de receptores en la red de comunicación informacionista a la que es reducida toda la sociedad, receptores de órdenes.

El modo de existencia de ese lenguaje es la burocracia y su devenir es la burocratización. El orden bolchevique surgido del fracaso de la revolución soviética ha impuesto una serie de expresiones más o menos mágicas, impersonales, a imagen de la burocracia en el poder. “Politburó”, “Komintern”, “Cavarmée”, “Agitprop” son otros tantos nombres misteriosos de organizaciones especializadas, realmente misteriosas, que se mueven en la esfera nebulosa del Estado (o de la dirección del partido) sin relación con las masas, si no es para instituir y reforzar la dominación. El lenguaje colonizado por la burocracia se reduce a una serie de fórmulas sin matices ni inflexiones en el que los mismos nombres van siempre acompañados por los mismos adjetivos y participios; el nombre los gobierna y, cada vez que aparece, van automáticamente a continuación en el lugar oportuno. Este “marcar el paso” de las palabras expresa una militarización más profunda de toda la sociedad, su división en dos categorías principales: la casta de los dirigentes y la gran masa de los ejecutantes. Pero esas mismas palabras están llamadas a jugar otros papeles. Están penetradas del poder mágico de mantener la realidad opresiva y de encubrirla, y de presentarla como verdad, la única verdad posible. Así, ya no se es “trotskista”, sino “hitlero-trotskista”, ya no hay marxismo, sino “marxismo-leninismo”, y la oposición es automáticamente “reaccionaria” en el “régimen soviético”. La rigidez con la que se sacralizan las fórmulas rituales tiene por objetivo preservar la pureza de esta “substancia” ante hechos que aparentemente la contradicen. El lenguaje de los amos es entonces todo, y la realidad nada, o en todo caso el caparazón de ese lenguaje. La gente debe, en sus actos, en sus pensamientos y en sus sentimientos, hacer como si su Estado fuera esa razón, esa justicia y esa libertad proclamadas por la idelogía. El ritual (y la policía) están ahí para hacer observar ese comportamiento (cf. Marcuse, El marxismo soviético).

La decadencia del pensamiento radical acrecienta considerablemente el poder de las palabras, las palabras del poder. “El poder no crea nada, recupera” (cf. I.S.,8). Las palabras forjadas por la crítica revolucionaria son como las armas de los partisanos abandonadas en el campo de batalla: pasan a la contra-revolución; y como los prisioneros de guerra, son sometidas a trabajos forzados. Nuestros enemigos inmediatos son los portadores de esa falsa crítica, sus funcionarios oficiales. El divorcio entre la teoría y la práctica proporciona la base central de la recuperación, de la petrificación de la teoría revolucionaria en ideología que transforma las exigencias prácticas reales (cuyos indicios de realización existen ya en la sociedad actual) en sistemas de ideas, en exigencias de la razón. Las ideologías de todo tipo, perros guardianes del espectáculo dominante, son las ejecutoras de esta tarea. Los conceptos más corrosivos son entonces vaciados de su contenido, reenviados a la circulación al servicio de la alienación conservada: dadaísmo a contrapelo. Se convierten en slogans publicitarios (cf. el reciente prospecto del “Club Mediterráneo”). Los conceptos de esta crítica radical corren la misma suerte que el proletariado: se les priva de su historia, se les arrancan sus raíces: son buenos para las máquinas pensantes del poder.

Nuestro proyecto de liberación de las palabras es históricamente comparable a la empresa enciclopedista. Al lenguaje que al “desgarramiento” de la Aufklärung (por seguir la imagen hegeliana) le faltaba la dimensión histórica consciente; aunque parezca imposible, era la crítica del viejo mundo feudal decrépito lo que iba a salir de ella: ninguno de los enciclopedistas era republicano. Su proyecto expresaba más que nada el propio desgarro de los pensadores burgueses; el nuestro apunta sobre todo a la práctica que desgarra el mundo, empezando por desgarrar los velos que lo ocultan. Mientras que los enciclopedistas buscaban la enumeración cuantitativa, la descripción entusiasta de un mundo de objetos en el que se despliega la victoria ya presente de la burguesía y de la mercancía, nuestro diccionario traduce lo cualitativo y la victoria posible aún ausente, lo reprimido de la historia moderna (el Proletariado) y el retorno de lo reprimido. Proponemos la liberación real del lenguaje, puesto que nos proponemos situarlo en la práctica libre de toda traba. Rechazamos toda autoridad, lingüística o de otro tipo; sólo la vida real autoriza un sentido, y sólo la praxis lo verifica. La disputa sobre la realidad o la no-realidad del sentido de una palabra aislada de la práctica es una cuestión puramente escolástica. Ubicamos nuestro diccionario en esta región libertaria que escapa aún al poder, pero que es su única heredera universal posible.

El lenguaje sigue siendo aún la mediación necesaria de la toma de conciencia del mundo de la alienación (Hegel diría: la alienación necesaria), el instrumento de la teoría radical que terminará por apoderarse de las masas porque es suyo y sólo entonces encontrará su verdad. Es primordial entonces que forjemos nuestro propio lenguaje, el de la vida real, contra el lenguaje ideológico del poder, lugar de justificación de todas las categorías del viejo mundo. Debemos desde ahora impedir la falsificación de nuestras teorías, su posible recuperación. Utilizamos conceptos determinados utilizados por los especialistas, pero dándoles un contenido nuevo, volviéndolos contra las especializaciones que sustentan y contra los futuros pensadores a sueldo que (como hicieron Claudel con Rimbaud y Klossowski con Sade) sintieran la tentación de proyectar su propia podredumbre sobre la teoría situacionista. Las futuras revoluciones tendrán que inventar su propio lenguaje. Para reencontrar su verdad, los conceptos de la crítica radical serán reconsiderados uno a uno. La palabra alienación, por ejemplo, uno de los conceptos-clave para la comprensión de la sociedad moderna, debe ser desinfectada después de haber pasado por la boca de Axelos. Todas las palabras, servidoras como son del poder, guardan con éste la misma relación que el proletariado, y como él son instrumentos y agentes de la futura liberación. ¡Pobre Revel! No hay palabras prohibidas. En el lenguaje, como sucederá en todo lo demás, todo está permitido. Prohibirse el empleo de una palabra es renunciar al empleo de un arma utilizada por nuestros adversarios.

Nuestro diccionario será una especie de código con el que descifrar las informaciones y desgarrar el velo ideológico que cubre la realidad. Daremos las acepciones posibles que permitan aprehender los diferentes aspectos de la sociedad del espectáculo y muestren cómo los más pequeños indicios (los más pequeños signos) contribuyen a mantenerla. Se trata en cierta forma de un diccionario bilingüe, porque cada palabra posee un sentido “ideológico” que corresponde al poder y un sentido real que creemos que corresponde a la vida real en la fase histórica actual. También podemos determinar las distintas posiciones de las palabras en la guerra social. Si el problema de la ideología es saber cómo descender del cielo de las ideas al mundo real, nuestro diccionario será una contribución a la elaboración de la nueva teoría revolucionaria, donde el problema es saber cómo pasar del lenguaje a la vida. La apropiación real de las palabras que trabajan no puede realizarse al margen de la apropiación del trabajo mismo. El establecimiento de la actividad creadora liberada será, al mismo tiempo, el establecimiento de la verdadera comunicación finalmente liberada, y la transparencia de las relaciones humanas reemplazará a la pobreza de las palabras con el antiguo régimen de la opacidad. Las palabras no dejarán de trabajar hasta que los hombres no hayan dejado de hacerlo.

Zona Temporalmente Autónoma

enero 31, 2011

Psicotopología de la Vida Cotidiana

por Hakim Bey

La idea del TAZ surge en principio de una crítica de la de Revolución, en favor de la de Insurrección. La primera etiqueta a la segunda como fracaso, pero para nosotros la revuelta representa una posibilidad mucho más interesante -desde la perspectiva de una psicología de la liberación- que las revoluciones “;cumplidas”; de la burguesía, los comunistas, los fascistas, …

La segunda fuerza generativa del TAZ reside en el desarrollo histórico de lo que llamaría la “;clausura del mapa”;. El último pedazo de Tierra sin reclamar por una u otra nación fue engullido en 1899. El nuestro es el primer siglo sin terra incognita, sin última frontera. La nacionalidad es el más alto principio de gobierno mundial -ni un pedazo de roca en los mares del Sur es tierra de nadie, ni un valle remoto, y ni siquiera la luna o los planetas. Es la apoteosis del gangsterismo territorial. Ni un solo centímetro cuadrado de tierra está liberado de vigilancia o impuestos … en teoría.

El “;mapa”; es un sistema político abstracto de coordenadas, un gigantesco fraude reforzado por la zanahoria condicionadora del estado experto, hasta que al final para la mayoría de nosotros el mapa deviene el territorio -no más la “;isla de la tortuga”;, sino los USA. Y justamente porque el mapa es una abstracción, no puede cubrir la tierra -con precisión 1:1. En el contexto de complejidad fractal de la geografía actual, el mapa sólo puede abarcar coordenadas dimensionales. Sin embargo inmensas extensiones plegadas escapan al patrón mesurador. El mapa no es preciso, no puede ser preciso.
Por ello -la Revolución está clausurada, pero la insurgencia abierta. En nuestro tiempo no cabe sino concentrar nuestra fuerza en “;poderes insurgentes”;, eludiendo todo entrampamiento en cualquier “;solución permanente”;.

Y el mapa está clausurado -pero la zona autónoma está abierta. Metafóricamente, se esconde plegada bajo las dimensiones fractales invisibles para una cartografía de Control. Y aquí es donde debemos introducir el concepto de psicotopología (y psico-topografía), como una ciencia alternativa -a la vigilancia y cartografiado del Estado y su “;imperialismo psíquico”;. Sólo una psicotopografía puede trazar mapas a escala 1:1 de la realidad, porque sólo la mente humana posee la complejidad suficiente como para reproducir lo real. Y un mapa 1:1 no puede controlar su territorio -por la sencilla razón de que es virtualmente idéntico a él. Sólo puede ser usado para sugerir determinadas actuaciones. Buscamos en él “;espacios”; -geográficos, sociales, culturales, imaginarios- con fuerza potencial para florecer como “;zonas autónomas”; -y buscamos tiempos en los que estos espacios se encuentren relativamente abiertos, bien por desinterés del estado en ellos, bien porque hayan pasado desapercibidos a los cartógrafos, o por la razón que sea. La psicotopología es el arte de la prospección de nuevos TAZs potenciales.

Las clausuras de la Revolución y el Mapa, sin embargo, no son sino las fuentes negativas del TAZ; queda mucho por decir sobre su inspiración positiva. La reacción por sí sola no proporciona sino la energía necesaria para que se manifieste un TAZ. Pero una revuelta tiene también que hacerse para algo.

1. En primer lugar, podemos hablar de una antropología natural del TAZ. La familia nuclear es la unidad base de las sociedades del consenso, pero no del TAZ (“;Familias: ¡cómo las odio! Miserias del amor”; -Gide). La familia nuclear, con sus “;miserias edípicas”;, parece ser un invento neolítico, una respuesta a la “;revolución agrícola”; con la escasez y la jerarquía impuestas. El modelo paleolítico era a la vez más primario y radical: la banda. La típica banda nómada o seminómada de cazadores en grupo reunía a unos 50 miembros. En las sociedades tribales mayores, la estructura de bandas se completaba por los clanes de la tribu, o por agrupamientos tales como sociedades secretas o iniciáticas, de caza o guerra, de género, “;repúblicas infantiles”; etc. Si la familia nuclear tiene su origen en la escasez -y se resuelve en miseria- la banda resulta de la abundancia y es pródiga. La familia es cerrada, por lo genético, por la posesión machista de la mujer y los niños, por la jerárquica totalización de la sociedad agrícola/industrial. La banda en cambio es abierta -no a todos, por supuesto, pero sí a todo el grupo de los afines: los iniciados se comprometen por lazos de amor. La banda no es parte de ninguna jerarquía superior, sino parte de un modelo horizontal de relaciones, lazos de sangre extendidos, contratos y alianzas, afinidades espirituales, etc. (La sociedad Indio-americana conserva ciertos aspectos de esa estructura incluso ahora).

En nuestra sociedad postespectacular del Simulacro, muchas fuerzas actúan -incluso invisiblemente- para desfasar la familia nuclear, y traer de vuelta la banda. Ciertas rupturas en la estructura del Trabajo tienen su resonancia en la “;estabilidad”; arruinada de la unidad-hogar y la unidad-familia. Las bandas de cada cual incluyen ahora amigos, esposas y amantes, la gente se reúne en trabajos o seminarios, por grupos de afinidad, en redes de intereses especializados o redes de correo, etc. La familia nuclear se convierte cada vez más en una trampa, en un desagüe cultural, en una secreta y neurótica implosión de átomos estallados -y la contraestrategia obvia que inmediatamente emerge desde el mismo inconsciente pasa por el redescubrimiento de la -a la vez más arcaica y postindustrial- posibilidad de la banda.

2. El TAZ como “;festividad”;. Stephen Pearl Andrews ofreció en una ocasión, como imagen de una sociedad anarquista, la descripción de una cena-fiesta, en la que toda estructura de autoridad quedaba disuelta en la convivencia de la celebración. También podríamos invocar a Fourier y su idea de la sensualidad como base del devenir social -”;tactilidad”; y “;grastrosofía”; como himnos de respuesta a la denegación social de las implicaciones del olfato y el gusto. Los antiguos conceptos del julibeo y las fiestas saturnales se originaban en la convicción de que ciertos eventos sucedían fuera del orden del “;tiempo profano”;, bajo la medida del Estado y la Historia. Estas festividades literalmente ocupaban vacíos en el calendario -eran intervalos intercalados. Durante la edad Media cerca de una tercera parte del año era consagrado a festividades. Es posible que las razones de la resistencia a la reforma de los calendarios tuvieran menos que ver con los “;once días perdidos”; que con la sospecha de que la ciencia imperial conspiraba para eliminar esos vacíos en el calendario que acumulaban la libertad de las gentes -un golpe de estado, un cartografiado de los años, un someter a medida al tiempo mismo, convirtiendo el cosmos orgánico en un universo mecánico. La muerte de lo festivo.

Los participantes en cualquier insurrección invariablemente se entregan a su aspecto festivo, incluso en medio de la lucha armada, el riesgo y el peligro. La revuelta es como una saturnal arrancada -o forzada a desvanecerse- de su intervalo que quedara libre para estallar en cualquier lugar o momento. Liberada de tiempo y lugar, posee no obstante un olfato propio para el desencadenarse de los acontecimientos, y una afinidad con el genius loci; la ciencia de la psicotopología reconoce “;flujos de fuerza”; y “;centros de poder”; -para utilizar metáforas ocultistas- en los que se puede localizar espaciotemporalmente un TAZ, o al menos ayudar a definir su relación con un momento y una localización.

El media nos invita a “;venir a celebrar los grandes momentos de nuestra vida”; mediante la unificación espúrea de la mercancía y el Espectáculo, el famoso no-acontecimiento de la pura representación. En respuesta a esa obscenidad tenemos, de un lado, el espectro del rechazo (descrito por los situacionistas, John Zerzan, Bob Black y otros), y por otro la emergencia de una cultura festiva distinta y aún oculta a los managers de nuestro ocio. “;Luchar por el derecho a la fiesta”; es algo más que una parodia de la lucha radical: es una manifestación de esa misma lucha, adecuada a un tiempo que ofrece televisiones y teléfonos como medios de “;contactar y tocar”; a otros seres humanos, como vías para “;estar Ahí”;.

Pearl Andrews tenía razón: la fiesta nocturna es ya “;la semilla de una nueva sociedad tomando forma en la cáscara de la anterior”;. Las reuniones tribales de los 60, los cónclaves de eco-saboteadores, la idílica Beltane de los neopaganos, las grandes conferencias anarquistas, los círculos gays … Las fiestas de alquiler en Harlem en los 20, los nightclubs, los banquetes, los grandes picnics libertarios, debemos reconocer que todos ellos han sido ya “;zonas liberadas”; de algún tipo, o por lo menos TAZs potenciales. Ya abierta a sólo unos pocos amigos, como una fiesta-cena, ya a miles de participantes, como un Be-In, la fiesta siempre es abierta porque no está regulada, sometida a orden; puede estar planeada, pero a menos que “;suceda”; por sí misma es un fracaso. El factor espontaneidad es crucial.

La esencia de la fiesta: el cara a cara, el grupo de humanos que pone en común sus esfuerzos para realizar sus deseos, se trate de comida y bebida, baile, conversación o el arte de vivir; puede que incluso para el placer erótico, o para crear obras de arte colectivas, o para atraer el puro circular de la alegría. En síntesis, la “;unión de los egoístas”; -en el sentido de Stirner- o acaso -en términos ahora de Kropotkin- una base biológica que conduce a la ayuda mutua. También aquí cabría mencionar la “;economía del derroche”; bataillana y su teoría de la cultura potlach.

3. Fundamental para dar forma a una realidad TAZ es el concepto de nomadismo psíquico -o, como humorísticamente lo llamamos, un “;cosmopolitanismo del desarraigo”;. Algunos aspectos de este fenómeno han sido analizados por Deleuze y Guattari en “;La nomadología y la máquina de guerra”;, por Lyotard en Deriva, y por diversos autores en el número sobre el “;Oasis”; de la revista Semiotext(e). Utilizamos el término “;nomadismo psíquico”; mejor que el de nomadismo urbano, nomadología, deriva, etc., simplemente para aglutinar todos estos conceptos en un único complejo difuso, para estudiarlo a la luz del advenir del TAZ.

La “;muerte de dios”;, en muchos aspectos un descentramiento global del proyecto europeo, abrió a una visión del mundo multiperspectiva y postideológica capaz de moverse desarraigada desde la filosofía al mito tribal, desde las ciencias naturales al Taoismo -capaz de por primera vez percibir como a través de los ojos múltiples de un insecto, cada faceta ofreciendo una visión separada de un mundo completo.
Pero esta visión está sometida a la exigencia de habitar una época en que la velocidad y el “;fetichismo de la mercancía”; han creado una tiránica unidad falsa que tiende a difuminar toda diversidad cultural e individual, de tal manera que “;cualquier lugar vale tanto como cualquier otro”;. Esa paradoja crea nómadas, viajeros psíquicos que se mueven por la curiosidad o el deseo, aventureros de escasas lealtades -de hecho desleales al “;proyecto europeo”;, que ha perdido todo charme y toda vitalidad-, no ligados a ningún tiempo ni lugar y lanzados a la busca de diversidad y aventura. Esa descripción abarca no sólo a los intelectuales y artistas de clase X, sino también a los inmigrantes, los refugiados, los homeless, los turistas, los religionarios de la cultura de la caravana, -y también a la gente que viaja por la red, aunque nunca abandone su propia habitación, (o a aquellos que, como Thoureau, han viajado mucho -en la concordia); y finalmente incluye a todo el mundo, a todos nosotros, viviendo con nuestros automóviles, nuestros teléfonos, nuestros viajes de vacaciones, nuestras televisiones, nuestros libros y películas, cambiando de trabajos, de estilos de vida, religiones, dietas etc., etc.

El nomadismo psíquico como táctica, lo que metafóricamente Deleuze & Guattari llamaron la máquina de guerra, transforma la paradoja de pasiva en activa -e incluso violenta. Los últimos estertores de dios se han prolongado durante tanto tiempo -en las formas del Capitalismo, Comunismo y Fascismo, por ejemplo- que todavía queda mucha “;destrucción creativa”; por hacer, para ser satisfecha por los comandos post-bakunianos y post-nietzscheanos, o por los apaches -literalmente, “;enemigos”;- del viejo Consenso. Estos nómadas practican la razzia, son corsarios, virus. Necesitan y desean TAZs, campos de tiendas oscuras bajo las estrellas del desierto, interzonas, fortificados oasis escondidos en las rutas de las caravanas, pedazos liberados de jungla y tierras baldías, áreas prohibidas, mercados negros y bazares underground.
Estos nómadas guían sus movimientos por estrellas extrañas, que pueden ser clusters luminosos de datos en el ciberespacio, o quizás meras alucinaciones. Coloca un mapa de la tierra; sobre él superpón un mapa de los cambios políticos; sobre él, otro de la red, particularmente de la antired que enfatiza el flujo de información clandestina -y finalmente, sobre todos ellos, el mapa 1:1 de la imaginación creativa, de los valores, de la estética. Las coordenadas resultantes cobrarán vida, animadas por gotas y olas de energía inesperada, coágulos de luz, secretos túneles, sorpresas.

La red y la Web

El siguiente factor que contribuye a la formación de TAZs es tan vasto y ambiguo que necesita una sección por sí mismo.

Hemos hablado hasta ahora de la red, que definiríamos como la totalidad de la información y el flujo comunicativo. Algunos de estos flujos son privilegiados, y limitados a alguna élite -lo que le da a la Red un cierto aspecto jerárquico. Otros flujos permanecen en cambio abiertos a todo el mundo -lo que en cambio le da a la red, a la vez, un cierto carácter de horizontalidad no jerárquica. Los datos militares y de Inteligencia son restringidos, como lo son los bancarios, los de divisas, etc. En su mayor parte, en cambio, los datos telefónicos, el sistema postal, los bancos de datos públicos, etc., son accesibles a todos y cualquiera. De tal manera que dentro de la red ha empezado a emerger una especie de secreta contra-red, que llamaremos el Web (como si la red (3) fuese una red de pescador, mientras la Web fuese una especie de tela de araña tejida en los intersticios y secciones rotas de la red). Normalmente usaremos el término Web para referirnos a la estructura horizontal, alternativa, del sistema de intercambio de informaciones, a la red no jerárquica, y reservaremos el término antired (4) para referirnos los usos clandestinos, ilegales y subversivos del Web, incluyendo la actual piratería de datos y otras formas de sabotaje de la propia red. La red, el Web y el antired son todos parte del mismo modelo complejo y global, y se funden mutuamente entre sí en innumerables puntos. No son términos que pretendan describir “;áreas”; -sino sugerir tendencias, modos de uso.

(Disgresión: antes de que se condene a la Web o la Antired por “;parasitismo”; -y por tanto por no poder ejercer una fuerza auténticamente revolucionaria-, piénsese en qué consiste la “;producción”; en la era del Simulacro. ¿Cuál o qué es la “;clase trabajadora”;, productiva? Quizás haya que admitir que tales términos han perdido su significado. De cualquier manera, las respuestas a preguntas semejantes son tan complejas que el TAZ tiende a ignorarlas por completo y se limita a tomar aquello que puede utilizar. “;La cultura es nuestra naturaleza”; -y somos los mirlos ladrones, o los cazadores grupales de la era de la Técnica).

Las formas actuales de la Web inoficial son -habrá que suponer- todavía muy primitivas: la red marginal de “;zines”;, las redes de BBS, la piratería de software, el hacking, el phone-phreaking, algo de influencia en la prensa y la radio -y prácticamente ninguna en ninguno de los otros grandes media: nada de estaciones de televisión, ningún satélite, nada de fibra óptica o cable, etc. No obstante, la red se presenta como un patrón de relaciones cambiantes y en evolución entre sujetos (usuarios) y objetos (datos). La naturaleza de esas relaciones ha sido exhaustivamente explorada, de McLuhan a Virilio. Costaría páginas y páginas probar lo que a estas alturas todo el mundo sabe. Y mejor que reescribir todo ello de nuevo, me interesa preguntarme cómo este tipo de relaciones en evolución hace posibles modos de implementación para el TAZ.

El TAZ tiene localizaciones temporales -pero efectivas- en el tiempo y en el espacio. Y también ha de tener una “;localización”; en el Web, y esa localización es de distinto tipo, no efectiva sino virtual, no inmediata pero sí instantánea. El Web no sólo proporciona soporte logístico para el TAZ, ayuda a que aparezca. Hablando crudamente: puede decirse que el TAZ existe tanto en el espacio de la información como en el “;mundo real”;. El Web puede compactar grandes cantidades de tiempo -como hace con los datos- en espacios infinitesimales. Ya hemos apuntado que, por su carácter temporal, el TAZ debe necesariamente renunciar a las dimensiones de la libertad que significan duración y una localización más o menos fija. El Web ofrece una especie de sucedáneos de esas ausencias -puede informar al TAZ, desde su mismo inicio, con enormes cantidades concentradas de tiempo y espacio “;sutilizadas”; como datos.
En este momento de evolución del Web, y considerando nuestras demandas de sensualidad y encuentro directo, debemos considerar el Web en primer lugar como un sistema de soporte, capaz de llevar información de un TAZ a otro, de defenderlos, de convertirlos en invisibles o agresivos si la situación lo requiere. Pero es más que eso: si el TAZ es un campo nómada, el Web puede ofrecer la épica, las canciones, las genealogías y las leyendas de la tribu; revela las rutas de las caravanas y las ocasiones de asalto que alimentan la economía de la tribu; incluso contiene muchos de los caminos que recorrerán, muchos de los sueños que experimentarán como signos y portentos.

Zona Temporalmente Atónoma (Texto completo en español para descargar en PDF)

Full Text in the original english versión

Superando el Turismo

enero 30, 2011

Superando el Turismo

por Hakim Bey

En los Viejos Días el turismo no existía. Gitanos, caldereros, y otros verdaderos nómadas, incluso ahora vagan por sus mundos a voluntad, pero nadie pensaría en llamarlos “turistas”.

El turismo es una invención del siglo XIX -un periodo de la historia que a veces parece haberse alargado de forma antinatural. En muchos sentidos, aún estamos viviendo en el siglo XIX.

El turista busca Cultura porque en nuestro mundo, la cultura ha desaparecido en el estómago de la cultura del Espectáculo, ha sido derribada y sustituida con el Centro Comercial y el show televisivo. Porque nuestra educación sólo es una preparación para una vida de trabajo y consumo, porque nosotros mismos hemos dejado de crear. A pesar de que los turistas parezcan estar físicamente presentes en la Naturaleza o la Cultura, uno podría considerarles fantasmas encantando ruinas, carentes de toda presencia física. No están realmente ahí, sino que se mueven a través de un paisaje mental, una abstracción (“Naturaleza”, “Cultura”), coleccionando imágenes en lugar de experiencia. Demasiado frecuentemente sus vacaciones suceden entre la miseria de otras personas e incluso se añaden a esta.

Hace no mucho, algunas personas fueron asesinadas en Egipto por ser terroristas. He aquí …. el Futuro. Turismo y terrorismo: ¿hay diferencia?

De las tres razones arcaicas para viajar – llamémoslas “guerra”, “comercio” y “peregrinaje” -, ¿cuál dio origen al turismo? Algunos responderían automáticamente que peregrinaje. El peregrino va “allí” a ver, y normalmente tras algún souvenir de vuelta; el peregrino saca “tiempo” de la vida diaria; el peregrino tiene objetivos no-materiales. En este sentido, el peregrino prefigura al turista.

Sin embargo, en su viaje el peregrino sufre un deslizamiento de su consciencia, y para el peregrino este deslizamiento es real. El peregrinaje es una forma de iniciación, y una iniciación es la apertura a otras formas de cognición.

Para detectar algo de la verdadera diferencia entre el peregrino y el turista, podemos comparar sus efectos en los lugares que visitan. Los cambios en un lugar -una ciudad, un templo, un bosque- pueden ser sutiles, pero al menos pueden ser observados. El estado del alma puede ser objeto de conjeturas, pero quizá podamos decir algo sobre el estado de lo social.

Lugares de peregrinaje como La Meca pueden servir como grandes bazares para el comercio, e incluso como centros de producción (como la industria de seda de Benares), pero su principal es la “baraka” o “maria”. Estas palabras (una árabe, otra polinesia), se traducen como “bendición”, pero también conllevan otra serie de significados.

La derviche nómada que duerme en un templo para soñar con un santo muerto (una de la “Gente de las Tumbas”) busca iniciación o avance en el camino espiritual; una madre que lleva a su hijo enfermo a Lourdes busca sanación; una mujer sin hijos en Marruecos tiene la esperanza de que el Marabout la haga fértil si ata un andrajo al viejo árbol que crece fuera de la fosa; el viajero a La Meca anhela el mismo centro de la Fé, y cuando las caravanas caen bajo la vista de la Ciudad Santa el hajji grita, “Labbaïka Allabumma!” (¡Estoy aquí, Señor!)

Todos estos motivos se reunen en la palabra baraka, que a veces parecería ser una sustancia palpable, medible en términos de carisma o “suerte” ampliados. El lugar sagrado produce baraka, y el peregrino la coge. Pero la bendición es un producto de la Imaginación: por tanto no importa cuantos peregrinos se la lleven, pues siempre habrá más. De hecho, cuanto más cojan, más bendición producirá el lugar sagrado (ya que un templo popular crece con cada rezo respondido).

Decir que baraka es “imaginario” no es llamarlo “irreal”. Es lo suficientemente real para aquellos que lo sienten. Pero los bienes espirituales no siguen las reglas de la oferta y la demanda como lo hacen los bienes materiales. Cuanta más demanda, más oferta. La producción de baraka es infinita.

Como contraste, el turista no desea baraka sino diferencia cultural. El peregrino, podríamos decir, deja el “espacio secular” de la casa y viaja al “espacio sagrado” del templo para experimentar la diferencia entre lo secular y lo sagrado. Pero esta diferencia queda como intangible, sutil, espiritual, invisible a la mirada “profana”. La diferencia cultural sin embargo es medible, aparente, visible, material, económica, social.

La imaginación del “primer mundo” capitalista está agotada. No puede imaginar nada distinto. Así que el turista deja el espacio homogéneo del “hogar” para el espacio heterogéneo de los lugares extranjeros, no para recibir una “bendición” sino para admirar lo pintoresco, la mera visión de la diferencia, para ver la diferencia.

El turista consume diferencia.

Sin embargo, la producción de diferencia cultural no es infinita. No es “meramente” imaginaria. Sus raíces parten del lenguaje, el paisaje, la arquitectura, costumbres, olor, sabor. Es muy física. Cuanto más se utiliza o más se coge, menos queda. Lo social puede producir una cierta cantidad de “significado”, un acierta cantidad de diferencia. Una vez se ha ido,… se acabó.

Durante los siglos quizá un determinado lugar sagrado atrajo a millones de peregrinos – y aun así de algún modo, a pesar de todo lo que fue observado y admirado y rezado y por muchos souvenirs que se compraran, este lugar retenía su significado. Y ahora, tras 20 o 30 años de turismo, ese significado se ha perdido. ¿Dónde fue? ¿Cómo sucedió esto?

Las verdaderas raíces del turismo no se anclan el peregrinaje (ni en el comercio “justo”), sino en la guerra. Violación y pillaje fueron las formas originales del turismo, o más bien, los primeros turistas siguieron diréctamente a la batalla, como buitres humanos obteniendo del campo de batalla carnaza para un botín imaginario; imágenes.

El turismo se alzó como un síntoma de un Imperialismo que era absoluto – económico, político, y espiritual.

Lo que es realmente increíble es que se hayan asesinado tan pocos turistas. Quizá exista una complicidad secreta entre estos enemigos reflejados. Ambos son personas desplazadas, deprivados de amarras, a la deriva en un mar de imágenes. El acto terrorista existe sólo en la imagen del acto; sin CNN, sólo sobrevive el espasmo de una crueldad sin sentido. El acto turista existe sólo en las imágenes de ese acto, fotos y souvenirs; de otro modo nada permanece excepto las cartas de las compañías de crédito y un residuo de “millas libres” de alguna compañía aérea. El terrorista y el turista son quizá los productos más alienados del capitalismo post-imperial. Un abismo de imágenes los separa de los objetos de su deseo. De alguna extraña forma, son gemelos.

Nada toca relmante la vida del turista. Cada acto del turista está mediado. Cualquiera que haya sido testigo de una falange de americanos o de un autobús de japoneses avanzando sobre alguna ruina o ritual puede darse cuenta de que incluso su mirada colectiva está mediada por el medio del ojo multifacetado de la cámara, y que esa multiplicidad de cámaras, videocámaras, y grabadoras forma un complejo de brillantes placas que se pueden pulsar, que componen su armadura de mediación pura. Nada orgánico penetra este caparazón insectoide que sirve al tiempo como crítico protector y mandíbula predadora, capturando velozmente imágenes, imágenes, imágenes. En su punto más extremo esta mediación toma la forma del tour guiado, donde cada imagen es interpretada por un experto licenciado, un guía de los Muertos, un Virgilio virtual en el Infierno de la falta de significado – un funcionario menor del Discurso Central y su metafísica de la apropiación -, un alcahuete de éxtasis sin carne.

El verdadero lugar del turista no es el lugar de lo exótico, sino el no-lugar (literalmente el espacio utópico) del espacio de la mediana, el espacio de entremedias, el espacio del viaje en sí mismo, la abstracción industrial del aeropuerto, la dimensión de máquina del avión o el autobús.

Así, el turista y el terrorista – estos fantasmas gemelos de los aeropuertos de la abstracción -, sufren un hambre idéntica por lo auténtico. Pero lo auténtico se retira cuando se acercan. Cámaras y armas se encuentran en el camino del momento de amor que es el sueño oculto de todo terrorista y turista. Para su miseria secreta, todo lo que pueden hacer es destruir. El terrorista destruye significado, y el terrorista destruye al turista.

El turismo es la apoteosis y la quintaesencia del “Fetichismo de la Comodidad”. Es el definitivo Culto a la Mercancía, la adoración de “bienes” que nunca llegarán, ya que han sido exaltados, alzados a la gloria, deificados, adorados y absorbidos, en el plano de puro espíritu, más allá del hedor de la mortalidad (o la moralidad)

Compras turismo y no obtienes más que imágenes. El turismo, como la Realidad Virtual, es una forma de Gnosis, de odio y trascendencia del cuerpo. El viaje turístico definitivo pertenecerá al ciberespacio, como una cibergnosis.

Overcomming Tourism Full English Text by Hakim Bey

INMEDIATISMO

enero 29, 2011

INMEDIATISMO

Radio Sermonettes

Hakim Bey

Toda experiencia es mediada -por los mecanismos de la percepción sensorial, la mentalización, el lenguaje, etc. y, ciertamente, todo el arte consiste en una mediación adicional de la experiencia.

II

Sin embargo, la mediación tiene lugar por grados. Algunas experiencias (olfato, gusto, placer sexual) son menos mediadas que otras (leer un libro, mirar por un telescopio, escuchar un disco). Algunos medios, especialmente las artes “en vivo”, como la danza, el teatro, las actuaciones musicales o el recitado de poesía son menos mediados que otros tales como la TV, los CDs, la Realidad Virtual. Incluso entre los medios llamados habitualmente “medios” (1), algunos son más mediados que otros, según la intensidad de participación imaginativa que demanden. La prensa y la radio piden mas a la imaginación, el cine menos, la TV menos aún, y la RV es la que menos requiere de todos hasta ahora.

III

Para el arte, la intervención del Capital señala un mayor grado de mediación. Decir que el arte está mercantilizado es decir que una mediación, o un estar-en-medio, ha ocurrido, y que esta interposición equivale a una ruptura, y que esa ruptura equivale a “alienación”. La música improvisada tocada en casa por unos amigos está menos “alienada” que la música tocada “en vivo” en el Met (2) o que la música interpretada a través de medios (sea la PHS (3), MTV o un walkman). De hecho, se puede argumentar que la música distribuida gratis o a precio de coste en cassettes por correo está MENOS alienada que la música en directo tocada en algún inmenso espectáculo del tipo ” We Are The World”o en un club nocturno de Las Vegas, a pesar de que esta última es música en vivo interpretada para un público vivo (o al menos eso parece), mientras que la primera es música grabada consumida por oyentes distantes y aún anónimos.

IV

La tendencia de la Alta Tecnología y la tendencia del Capitalismo Tardío impulsan ambas a las artes mas y mas hacia formas extremas de mediación. Ambas ensanchan el abismo entre la producción y el consumo del arte, con el correspondiente incremento de la “alienación”.

V

Con la desaparición de una “corriente principal” y por tanto de una “vanguardia” en las artes, se ha observado que todas las experiencias artísticas más avanzadas e intensas se han vuelto casi instantáneamente recuperables por los medios, y así son convertidas en basura como todo el resto de la basura en el fantasmal mundo de las mercancías. La “basura”, en el sentido en que el término fue redefinido en, digamos, Baltimore en los años 70 (4), puede ser una buena diversión -como una mirada irónica sobre una especie de cultura popular inadvertida que rodea e impregna las regiones mas inconscientes de la sensibilidad “popular” -que a su vez es producida en parte por el Espectáculo. La “basura” fue en su momento un concepto fresco, con un potencial radical. Ahora, sin embargo, entre las ruinas del Postmodernismo, ha empezado por fin a apestar. La frivolidad irónica acaba por volverse repugnante. ¿Es posible ahora SER SERIO PERO NO SOBRIO? (Nota: La Nueva Sobriedad es desde luego simplemente la otra cara de la Nueva Frivolidad. El neo-puritanismo chic lleva la mancha de la Reacción, de la misma forma que la ironía filosófica y la desesperación postmodernas llevan a la Reacción. La Sociedad de la Purga es lo mismo que la Sociedad de la Comilona. Tras los “12 pasos” de la enrollada renuncia de los 90, todo lo que queda es el 130 escalón de la horca. La ironía puede haberse vuelto aburrida, pero la automutilación nunca fue nada más que un abismo. Abajo la frivolidad – Abajo la sobriedad.)

Todo lo delicado y bello, del Surrealismo al ‘Break-dance, acaba como pienso para los anuncios de Macmuerte; 15 minutos después toda la magia ha sido chupada, y el propio arte queda muerto como una langosta seca. Los genios de los medios, que no son otra cosa que postmodernos, han empezado incluso a alimentarse de la vitalidad de la «basura», como buitres regurgitando y reconsumiendo la misma carroña, en un éxtasis obsceno de autoreferencialidad. ¿Por dónde se va a la Salida?

VI

El arte verdadero es un juego, y el juego es una de las experiencias más inmediatas. No se puede esperar de quie-nes han cultivado el placer del juego que lo abandonen simplemente para hacer una declaración política (como en una “Huelga del Arte” o “la supresión sin la realización” del arte, etc.) El arte continuará, de algún modo en el mismo sentido que continuarán el respirar, el comer o el follar.

VII

Con todo, nos repele la extrema alienación de las artes, especialmente en “los medios”, en la edición comercial y las galerías, en la “industria” discográfica, etc. Y a veces incluso nos preocupamos sobre la extensión en que nues-tra propia participación en artes tales como la escritura, la pintura o la música nos implican en una sucia abstracción, una separación de la experiencia inmediata. Perdemos la franqueza del juego (nuestro placer original al hacer arte en primer lugar); perdemos el olfato, el gusto, el tacto, el contacto de cuerpos en movimiento.

VIII

Ordenadores, vídeo, radio, imprentas, sintetizadores, máquinas de fax, grabadoras, fotocopiadoras -estas cosas son buenos juguetes, pero también terribles adicciones. Finalmente nos da-mos cuenta de que no podemos “tender la mano y tocar a alguien” que no está presente en carne y hueso. Estos medios pueden ser útiles para nuestro arte pero no deben poseernos, ni interponerse, mediar o separarnos de nuestros vos animales/animados. Queremos controlar nuestros medios, no ser controlados por ellos. Y nos gustaría recordar cierta arte marcial psíquica que acentúa la comprensión de que el cuerpo en sí mismo es el menos mediado de todos los medios.

IX

Por tanto, como artistas y “trabajadores culturales” que no tienen intención de abandonar la actividad en los medios que hemos elegido, con todo demandamos de nosotros mismos una extrema conciencia de la inmediatez así como la maestría en algún medio directo para llevar a cabo esta conciencia como juego, inmediatamente (en seguida) e inmediatamente (sin mediación).

X

Dándonos plenamente cuenta de que cualquier “manifies-to” artístico escrito hoy sólo puede apestar a la misma ironía a la que busca oponerse, declaramos pese a todo sin vaci-lación (sin pensarlo demasiado) la fundación de un “movimiento,” el INMEDIATISMO. Nos sentirnos libres para hacerlo porque nos proponemos practicar el Inmediatismo en secreto, para evitar cualquier contaminación de la mediación. Públicamente continuaremos nuestro trabajo en la edición, la radio, impresión, música, etc., pero privadamente creare-mos algo más, algo para ser compartido libremente pero nunca consumido pasivamente, algo que pueda ser discuti-do abiertamente pero nunca entendido por los agentes de la alienación, algo sin potencial comercial pero valioso más allá del precio, algo oculto pero completamente trenzado en la tela de nuestras vidas cotidianas.

Inmediatismo

 

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.